En esta sección queremos despejarte algunas dudas sobre este precioso pero infinito mundo de la cerámica. Podemos experimentar en base a lo que aprendemos, pero también podemos probar cosas que nunca nadie antes había intentado hacer. Entre el barro y la quema se producen efectos muchas veces inesperados. Nosotras aquí te dejamos unos conocimientos muy básicos que debes saber antes de sumergirte en en el mundo de la cerámica. Debes tener en cuenta que serán respuestas muy cortas para despejar las dudas que puedan surgirte al hacer un tutorial. Los conocimientos que llevan más detalle en su explicación los encontrarás en los tutoriales.
Esperamos que esta pequeña guía te sea de ayuda. ¡Que tengas un feliz día!
El material que usamos habitualmente para el trabajo manual se denomina "pastas" porque son la mezcla de materiales plásticos en un 70% (arcillas blanca, arcilla roja, caolines, etc.) y no plásticos en un 30% (cuarzo, feldespato, talco, etc.). A veces también llevan texturantes como el chamote que aportan texturas visuales y táctiles.
De forma genérica, hay pastas de baja temperatura (terracota, loza 980ºC-1080ºC) y de alta temperatura (gres, refractarias, porcelana 1220ºC-1300ºC). Hay pastas de media temperatura (1150ºC) menos habituales. Es importante conocer la pasta utilizada para evitar errores graves en el horneado.
Es el mismo material en estado líquido, utilizado para rellenar moldes de colada. Contiene silicatos en un porcentaje mínimo que evita su decantación, manteniéndola estable para su uso.
Una superficie de trabajo debe ser porosa. Puede ser una tabla vieja de madera, una tabla de madera entelada, una tela sobre una mesa (cuidando siempre que no se queden arrugas al amasar), etc. Nunca debemos utilizar superficies, lacadas, barnizadas, metálicas, etc. ya que en las superficies lisas y brillantes el barro se queda pegado.
Puedes utilizar varillas que se usan para realizar marcos o rodapiés. Suelen vender en tiendas de manualidades o bricolage, y son de madera. Vienen de dos metros aproximadamente. Nosotras recomendamos cortarlas en largos de 50 cm. aproximadamente. También en los bazares se venden varillas redondas de madera para hacer manualidades. Para vajilla se suelen usar de un diámetro de 5 ó 6 mm. por ejemplo. Si quieres hacer placas para construcciones más grandes, puedes adquirir algunas de 1 cm. por ejemplo.
Para ellos te invitamos a ver el video que hicimos exclusivamente sobre la presentación de las herramientas que solemos utilizar en el modelado manual.
Cuando una pieza pasa por el horno la primera vez decimos que está bizcochada. Se caracteriza por su cambio en el color, y su sonoridad campanil.
Cuando una pieza está recién modelada está húmeda y al intentar manipularla con las manos se desarma. Pasadas unas horas, la pieza habrá perdido parte de su humedad y se puede manipular sin que se deforme. Cuando se encuentra en este punto decimos que la pasta está en estado de cuero.
Las piezas cuando secan están en su estado más frágil. Nunca debes sujetarla con dos dedos (levantando un plato por ejemplo por el borde haciendo presión entre pulgar e índice). Siempre debes levantar una pieza sujetándola con dos manos. Y si tienen asa, nunca deben levantarse tirando de ella. Siempre con dos manos sujetando la base de la pieza.
Cuando te sobra barro lo puedes meter en un cubo con agua. Al otro día lo tendrás muy blando y listo para amasar y volver a usarlo. Lo ideal es usar placas de yeso, porque el yeso va absorbiendo la humedad y te permite reciclarlo más rápidamente, pero si no tienes placas puedes amasar sobre una madera. Para ello no dejes que el barro llegue a trfansformarse en una pasta. Puedes humedecerlo de a trozos envueltos en una toalla empapada en agua, y dentro de una bolsa de plástico. El barro irá absorbiendo humedad de a poco y podrás amasarlo en cuanto esté maleable.
Puedes guardar el barro en una bolsa de plástico bien cerrada y aguantará días e incluso semanas según la temperatura y humedad ambiental. Si ves que empieza a secarse puedes envolverlo en una toalla empapada en agua y dentro de una bolsa.
La barbotina es una mezcla de agua y pasta cerámica. Hay una forma profesional de fabricarla, pero de forma doméstica conseguimos hacerla mezclando agua y barro hasta que logramos una consistencia de yogur. Lo más importante que debes tener en cuenta siempre es que para cada barro debes tener su propia barbotina, porque si utilizas pastas con barbotinas preparadas con otros barro se va a notar en la zona donde la hayas utilizado.
Las piezas no se arruinan por estar en un estanteria. Si no tienes un lugar cercano donde bizcochar tus piezas, o esperas tener una producción suficiente como para trasladarlas a un horno cerámico, te recomendamos que guardes las piezas una vez secas y decoradas o simplemente secas, en una caja rígida preferentemente ( lo menos flexible posible) para que no se rompan, ni quiebren, hasta el momento de llevarlas a hornear. Por otro lado el polvillo ambiente, no es un buen aliado para las piezas, suele depositarse al cabo de unos dias sobre ellas, te recomendamos que las tapes con una bolsa, o en caja cerrada con tapa, para cuidarlas de eso. Simplemente es cuidarlas del polvo ambiente, hasta el momento de llevarlas a hornear.
Las piezas de baja temperatura sí se pueden esmaltar en su base, porque en el horno se colocan con pequeños trípodes que sirven para separarlas de las placas del horno. Las piezas de alta temperatura no pueden esmaltarse en su base. No se pueden colocar con trípodes. Siempre deben tener la zona de apoyo a la placa del horno sin esmaltar.
Un engobe es un material para decorar las piezas. Por decirlo de una manera simple es el mismo barro que usamos para amasar, pero teñido de color. Se aplica generalmente sobre piezas en estado de cuero y tras el bizcochado queda con acabado mate. En una segunda cocción se le puede poner el esmalte transparente brillo para obtener un resultado brillante.
Los óxidos naturales son minerales que se usan para colorear esmaltes y pastas cerámicas. No han sido tratados, por lo que los resultados de color después de la cocción pueden variar. Los pigmentos ya han sido estabilizados mediante un proceso de quema y molido, por lo que al utilizarlos son más estables y los colores que vemos en el polvo son los que prácticamente saldrán después de la cocción. Si los mezclamos por sí solos con agua los podemos utilizar para hacer decoraciones de aguadas en nuestras piezas bizcochadas.
El esmalte es la capa de color que ponemos a nuestra pieza una vez está bizcochada (pasó por el horno una vez). El esmalte puede ser brillante o mate, opaco o translúcido, transparente o coloreado. Viene en polvo y se mezcla al 50% (generalmente) con agua. Actualmente existen esmaltes que ya vienen preparados y son líquidos. Son esmaltes comerciales o en suspensión. Y si somos profesionales en este entorno, los esmaltes los producimos a partir de materias primas. Este trabajo es muy arduo y conlleva cientos y cientos de pruebas hasta que conseguimos los resultados deseados, por eso su estudio está enfocado a gente especializada en la cerámica. El término correcto para llamar a un esmalte es "vidriado", pero nosotras lo llamaremos esmalte, porque es el término con el que lo suele conocer la mayoría de la gente.
Cuando metemos una pieza dentro de un cubo lleno de esmalte decimos que la bañamos por inmersión. Solemos dejar la pieza unos cinco segundos antes de sacarla, para que el esmalte penetre bien en los poros.
Hay veces que no tenemos cantidad suficiente de esmalte para hacer una inmersión, o la pieza es muy grande para entrar en el cubo por ejemplo. Entonces colocamos el esmalte en una jarra y lo vamos vertiendo sobre la pieza hasta esmaltar todas las zonas que necesitamos cubrir. Debajo tenemos un cubo siempre, para que vaya cayendo el esmalte restante.
Significa decorar una pieza antes de ponerle el esmalte transparente por encima. Puede hacerse con pigmentos, con óxidos, con transferencias, esmaltes en suspensión, etc.
Cuando una pieza pasa por el horno una vez está bizcochada. Al ir al horno la segunda vez ya tiene su esmalte y decimos que ya tenemos una pieza cerámica. Cuando queremos decorar con grasas o poner lustres de oro y platino por ejemplo, necesitamos llevar la pieza a hornear una tercera vez. Esta cocción se denomina tercer fuego (750ºC-850ºC).
Si vas a utilizar materiales que no conoces para hacer vajilla, debes asegurarte de que sean aptos para el contacto con alimentos. Pregunta siempre a tu proveedor si el material puede ser usado luego para colocar alimentos.
Nosotras en las lecciones usamos toda clase de materiales. Si empleamos amarillo de cadmio, este estará micro encapsulado, lo que lo hace apto para el contacto con alimentos. Sin embargo, no conocemos la composición exacta de los materiales que utilizan los alumnos, por lo tanto, cada uno es responsable del uso que le da a sus materiales.
Utiliza siempre mascarilla para polvo cuando prepares esmaltes o lijes piezas. Nunca debes aspirar ningún tipo de polvo, aunque sean productos aptos para el contacto con alimentos.
No debes barrer el suelo ni levantar el polvo usando trapos o plumeros secos. Todo debe limpiarse con herramientas húmedas para atrapar el polvo sin esparcirlo.
Debes utilizar una mascarilla apta para el trabajo con materiales que producen vapores. Aunque no son económicas, duran mucho tiempo y son muy efectivas.
Sí, puedes usar cualquier pieza como molde. Si el molde no es de yeso, el barro se pega, por lo que debes colocar una tela o bolsa de plástico entre el molde y el barro. Recuerda que el barro se achica tras el horneado, así que la pieza final será más pequeña que el molde original.
No. Las pastas cerámicas requieren un mínimo de 850ºC para la cocción, temperatura que los hornos de casa no alcanzan.
Puedes usar loza, terracota (baja temperatura), gres o porcelana (alta temperatura). La vajilla de gres y porcelana es más resistente a la humedad. Si usas pastas de baja temperatura, recomendamos esmaltar completamente las piezas o que tengan junquillo para minimizar la absorción de humedad.
Es llevar la pieza a su temperatura máxima en una sola cocción, ideal para piezas decorativas sin esmalte. No recomendamos monococción con esmaltes, ya que pueden aparecer burbujas, defectos o grietas. Siempre es importante hacer pruebas antes.
Para la limpieza normal, usa agua y jabón neutro, y déjalos secar boca arriba. Si usaste lustres, primero límpialos con trapo y trementina o alcohol, y luego con agua y jabón.